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Regulación y nuevos modelos de negocio: los temas que debaten distribuidoras eléctricas de Latinoamérica

Por Nanda Singh para “Energía Estratégica”.

Adelat pone el foco en la descarbonización, digitalización, democratización y una distribución moderna para que las distribuidoras “dejen de ser meras operadoras de infraestructuras o comercializadoras reguladas de energía eléctrica y se conviertan en la plataforma del proceso de transición energética y en el facilitador de los nuevos negocios que surgirán”.

La Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (Adelat) llevó a cabo este martes 23 de agosto su primera reunión de trabajo destinada a identificar mejores prácticas, principios y lineamientos regulatorios eléctricos que sirvan de modelo a gobiernos, reguladores e inversionistas de nuestra región.

La iniciativa denominada Mesa Técnica: “Regulación de la Distribución del futuro de la energía eléctrica en Latinoamérica”,  contó con la participación de miembros de Adelat y stakeholders invitados. 

Para brindar más precisiones sobre lo trabajado, Aniella Descalzi, directora de Innovación y Estrategia de Adelat, con la participación especial de  Tiago de Barros Correa (Brasil) y Rodrigo Moreno (Chile), brindaron los siguientes comentarios exclusivos a Energía Estratégica: 

¿Qué principales temas abordan en su Mesa Técnica – Regulatoria?

El tema principal está vinculado a lo que está experimentando el sector eléctrico con la aparición de nuevas tecnologías y modelos de negocio disruptivos. 

Se trata de una profunda transformación  que se lleva a cabo, principalmente, a través del uso de los sistemas de distribución eléctrica como plataforma.

En este sentido, la regulación del futuro es clave porque debe buscar siempre la eficiencia económica de los diferentes agentes: consumidores, productores de energía eléctrica, proveedores de servicios y operadores de infraestructuras.

¿Qué variables tienen en cuenta para analizar el rol de la Distribuidora del Futuro en Latinoamérica?

La Distribuidora del futuro debe ser capaz de proporcionar infraestructura confiable, segura y de calidad a precios justos para habilitar la transición energética hacia sistemas más modernos y sustentables. 

Eso quiere decir, conseguir una infraestructura adecuada, capaz de atender flujos bidireccionales de electricidad, de registrar el consumo a intervalos de al menos una hora, que se permita la telemedición y telecontrol de equipos además de manejar los recursos energéticos distribuidos.

Los costos de transacción y de innovación son otras variables claves. Es necesario minimizarlos para facilitar la aparición de nuevos modelos de negocio, como la compra y venta directa de electricidad.

¿Qué estándares de regulación para la distribución eléctrica en la Región aspiran trabajar en este nuevo espacio?  

El mercado eléctrico está experimentando un proceso de transición tan rápido que es difícil hablar de estándares regulatorios. 

Lo que sí sabemos es que los principios de la nueva regulación deben favorecer la experimentación de nuevas tecnologías y modelos de negocio, especialmente los relacionados con la generación eléctrica renovable y distribuida, con la electrificación de la industria y el transporte y con la liberalización de los mercados eléctricos, incluso para que los consumidores más pequeños, individualmente o a través de agregadores, puedan realizar transacciones de compra y venta de electricidad, servicios complementarios, respuesta a la demanda, conservación y eficientizar la energía.

¿Qué retos vinculados a la «transición energética» han abordado en su primera reunión?

Para comprender los retos, se debe primero entender que la transición energética, en su sentido más amplio, incluye: la descarbonización (uso de generación de energías renovables); la digitalización (uso de tecnologías inteligentes para la medición, comercialización, facturación y control de equipos y recursos energéticos); una distribución moderna (uso de fuentes de energía distribuida más cerca a los consumidores, incluida la electrificación de las industrias y el transporte); y la democratización (el empoderamiento de los consumidores y usuarios de la red para realizar transacciones comerciales).

Por lo tanto, es claro que la transición energética tiene un foco importante en el ámbito de los sistemas de distribución y que su éxito depende en gran medida de la revisión de la regulación y de los modelos de negocio de las distribuidoras. 

Uno de los retos es que dejen de ser meras operadoras de infraestructuras o comercializadoras reguladas de energía eléctrica y se conviertan en la plataforma del proceso de transición energética y en el facilitador de los nuevos negocios que surgirán.

¿Qué modelos de negocios contemplan en su análisis de escenarios energéticos con mayor penetración de generación distribuida (GD)?

La mayor penetración de la generación distribuida, especialmente a partir de fuentes renovables, implica una mayor complejidad, la cual, si no es adecuadamente tratada, se puede traducir a mayores costos.

Sin embargo, los desafíos que plantea pueden abordarse de forma efectiva mediante el empleo conjunto de tres alternativas:

i) desarrollo de un mercado integral de respuesta a la demanda;

ii) uso de sistemas de almacenamiento de baterías y otros recursos distribuidos; y

iii) ampliación de la responsabilidad de las distribuidoras en el rol de la operación de nuevos mercados de recursos energéticos distribuidos.